El cuento de la criada
El cuento de la criada No está claro si la pregunta es para ella o para los Ojos. ¿Por qué rompió las reglas? ¿Por qué la han descubierto? ¿Por qué han venido a llevársela como si fuera una ladrona atrapada?
—Traición contra el estado —dice uno de los Ojos, con la voz cortante.
Defred siente que el suelo se abre bajo sus pies. Traición. Esa palabra significa el final. Nadie regresa de una acusación asÃ.
Serena Joy le clava la mirada. Su rostro está descompuesto por la rabia. Su boca se abre y suelta la palabra con veneno.
—Puta.
La palabra atraviesa a Defred como un golpe. Pero no baja la cabeza. No le dará ese placer.
—Ven con nosotros —ordena el Ojo.
El Comandante da un paso al frente.
—Yo… no sabÃa nada —balbucea.
El Ojo lo ignora.
Nick está en la puerta. Se mantiene firme, pero su mirada es intensa. Sus ojos oscuros la sostienen por un instante eterno.
Y entonces dice algo que la paraliza.
—Ve con ellos.
Es una orden. Pero no suena como una traición. Es un susurro cargado de algo más. De certeza.
ConfÃa.