El albatros negro
El albatros negro Y así, el Albatros Negro emerge del mito. Semienterrado, cubierto de algas y silencio, pero real. Como si hubiera estado esperando.
Esa misma noche, un intento de asesinato deja a Pietro hospitalizado. Lo empujan desde las escaleras del archivo histórico. El atacante no fue captado por las cámaras. Pero la nota dejada en su bolsillo repite el mensaje: “Dejen que los muertos duerman.”
Nagore, sola por primera vez, no se detiene. Visita a la sobrina-nieta de Lucía. Le entrega la carta. La joven, entre lágrimas, confirma lo impensable: Lucía sabía que la matarían. Lo había predicho.
Y al parecer, lo había aceptado.
El mar no ha terminado de hablar. Los muertos tampoco.
El hallazgo del Albatros Negro sacude el tablero. La noticia no ha sido revelada al público, pero ya se siente en el aire: una presión invisible, un silencio demasiado perfecto. El galeón yace entre rocas sumergidas, su estructura dañada por siglos de corrientes. Pero hay restos. Inscripciones. Cámaras selladas. Y en una de ellas, algo imposible: un compartimento de plomo cerrado desde dentro. Pietro y Nagore saben que si lo abren, lo que contenga puede cambiar no solo la investigación... sino la historia.