El Padrino
El Padrino El pacto de tregua entre las familias de Nueva York se sostenÃa sobre una frágil ilusión. Los Corleone fingÃan retirarse de los negocios ilÃcitos para centrarse en Las Vegas, pero cada movimiento de Michael era calculado para que sus enemigos bajaran la guardia.
—¿ConfÃas en las otras familias, Michael? —preguntó Tom Hagen una noche, mientras repasaban documentos en el despacho.
Michael lo miró con esa mirada frÃa que ahora era su distintivo.
—No. Pero ellas confÃan en que soy débil... y eso me da ventaja.
Mientras tanto, Carlo, el cuñado que habÃa traicionado a Sonny, intentaba ocultar su miedo. Michael, con una calma aterradora, lo mantenÃa cerca, aparentando que lo perdonaba.
—Eres parte de la familia —le dijo Michael un dÃa, sirviéndole una copa de vino—. Pero espero lealtad absoluta.
Carlo asintió, pero sabÃa que estaba caminando sobre una cuerda floja.
El golpe final comenzó a gestarse cuando Vito Corleone falleció en su jardÃn, jugando con su nieto. La imagen del patriarca, antes invencible, desplomándose entre los tomates, marcó el fin de una era. Pero para Michael, fue el principio de otra.