El Padrino
El Padrino —Nunca acudiste a mà por amistad —dijo al fin, su tono era suave pero implacable—. Y ahora, vienes a pedirme un favor.
Bonasera bajó la cabeza, incapaz de sostener la mirada del padrino. SabÃa que este era un hombre que no otorgaba favores sin un precio.
Fuera del despacho, la mansión Corleone vibraba con vida. Era el dÃa de la boda de Connie, la hija menor del Don. En los jardines, la música siciliana flotaba en el aire mientras los invitados disfrutaban del festÃn. Entre ellos estaba Michael, el hijo menor de Vito, un hombre ajeno al mundo oscuro de su familia, acompañado de su novia Kay.
—Tu padre parece... imponente —dijo Kay, observando al Don desde la distancia.
—Es un hombre poderoso —respondió Michael, su voz cargada de una mezcla de orgullo y evasión—, pero no soy como él.
En el despacho, el destino de Bonasera se selló con una simple inclinación de cabeza del Don. Al salir, el hombre sabÃa que el precio de la justicia era su lealtad eterna.