Amalia
Amalia —Ya lo sé, señora; y yo voy a relevar a Cuitiño, que está haciendo la ronda desde la Batería a San Isidro.
—Eso es. Hay un ratón que ya una vez se escapó de la jaula, pero se me ha puesto que lo hemos de hacer caer tarde o temprano. Váyase de una vez. Ya sabe que para estas cosas yo hago las veces de Juan Manuel. Vaya, despídase de Manuelita, y hasta mañana.
Y el personaje que iba a relevar a Cuitiño se separó de la hermana política del dictador: ese individuo era Martín Santa Coloma, uno de los principales corifeos de la Mazorca, cuyas manos quedaron, en 1840, bañadas en la sangre de sus indefensos compatriotas.