Amalia
Amalia —¿Con quién se iba a embarcar el que se ha escapado?
—Con el salvaje unitario Oliden, y con los demás salvajes que lo acompañaban.
—Y usted cree que Oliden salió a la calle a recoger los primeros salvajes que encontró, para embarcarse con ellos.
—No, Excelentísimo señor.
—Entonces, ¿esos salvajes eran amigos de Oliden?
—Es muy natural —dijo Victorica, que empezaba a comprender el punto a donde se dirigía Rosas.
—Entonces, ¿si eran amigos se debían visitar?
—Sin duda.
—Entonces, la criada que delató a Oliden debe saber quiénes lo visitaban con más frecuencia.
—Es muy cierto.
—Quienes estuvieron con él, hoy, ayer y antes de ayer.
—Así es, debe saberlo.
—Estuvieron, tal y tal y tal; han muerto Maisson, Lynch y Riglos; entonces, rastree por los nombres que no sean ésos, y si por ahí no da con lo que busca, no pierda el tiempo en incomodarse más.
—El genio de Vuecelencia no tiene igual. Haré exactamente lo que Vuecelencia me indica.