Amalia
Amalia —¡Bah! ¡Ésa es una frase muy vaga en el caso de que nos ocupamos!
—¡Vaga, señor!
—Indudablemente, pues, si yo, en efecto, tengo poder y medios, también poder y medios tienen los anarquistas. ¿No es verdad?
—¡Oh, señor!
—Por ejemplo: ¿sabe usted el estado de Lavalle en Entre Ríos?
—Sí, señor: está imposibilitado para moverse después de la batalla de Don Cristóbal, en que las armas de la Confederación obtuvieron tan completo triunfo.
—Sin embargo, el general Echagüe está en inacción por falta de caballos.
—Pero Vuestra Excelencia, que todo lo puede, hará que el general tenga los caballos que le faltan.
—¿Sabe usted el estado de Corrientes?
—Creo que, derrotado Lavalle, la provincia de Corrientes volverá a la liga federal.
—Entretanto, Corrientes está en armas contra mi gobierno, y ya son dos provincias.
—En efecto, son dos provincias, pero…
—¿Pero qué?
—Pero la Confederación tiene catorce.
—¡Oh, no tantas!
—¿Decía Vuestra Excelencia…?