Amalia
Amalia —Son las doce, Fermín. Pronto, un frac o una levita, cualquier cosa —dijo Daniel a su criado, que entró al gabinete en el momento de salir don Cándido.
—Han venido de casa del coronel Salomón —le dijo Fermín.
—¿Han traído una carta?
—No, señor. El coronel Salomón mandó decir a usted que no le contestaba por escrito porque no hallaba el tintero en ese momento, pero que hoy a las cuatro de la tarde se iba a reunir la Sociedad, y que esperaba a usted a las tres y media.
—Bien, dame la ropa.