Amalia
Amalia Ninguno de los siete golpeó la puerta; pero uno de ellos puso sus labios en la bocallave, y pronunció las palabras: «Veinticuatro».
La puerta abrióse en el acto, y cerróse luego de pasar por ella el último de los recién venidos.
Algunos minutos después, las mismas palabras fueron pronunciadas en el mismo paraje, y dos individuos más entraron a la casa. Y sucesivamente por un cuarto de hora, fueron llegando comitivas de a dos, y de a tres individuos, usando todos de las mismas palabras y de las mismas precauciones.