Amalia
Amalia »Creedme, amigos míos; yo estoy más cerca de Rosas que ninguno de vosotros; yo expongo más que mi vida, porque expongo mi honor a las sospechas de mis compatriotas; creedme, pues, que el peor sistema que la juventud de Buenos Aires puede adoptar en el deseo que la anima de la libertad de su patria, es el ausentarse de ella. ¿Sería tan desgraciado que no hubiese ninguno de vosotros que pensase como yo pienso?».
—Ésa es mi opinión, esa es mi fe; yo moriré al puñal de la Mazorca antes que dejar la ciudad. Rosas está en ella, y es a Rosas a quien debemos buscar el día en que uno de nuestros ejércitos pise la provincia. Muerto Rosas, volveremos a todas partes los ojos y no hallaremos un enemigo —dijo uno de los jóvenes que se encontraba en la reunión.
—¿Sois vosotros también de esa misma opinión, amigos míos? —preguntó Daniel.
—Sí, sí, es necesario quedarnos, respondieron con entusiasmo todos los jóvenes.