Amalia
Amalia »Los asesinatos cometidos ya, no son un fin; son el principio de una cadena de crímenes que, como los anillos de una serpiente, va a desenvolver sus eslabones en torno a la cabeza de todos.
»Rosas, por medio de su Gaceta y de sus representantes, hace muchos meses que está azuzando a sus lebreles.
»La embriaguez del crimen ha perturbado ya el cerebro de nuestros asesinos, y dado a su sangre la irritación febriciente que es necesaria para el desbocamiento en los delitos populares.
»Los puñales se aguzan; los brazos se levantan, las víctimas están señaladas, y el momento terrible se aproxima.
»No es una venganza espontánea; es una combinación reflexionada para enervar, por medio del terror, los esfuerzos del espíritu público.
»Bien, pues, si ese momento terrible nos encuentra aislados, todos —no lo dudéis, señores— vamos a ser víctimas de Rosas.