Amalia
Amalia Dueño del campo de batalla: Esto sólo se dice cuando la batalla es en campo raso y no cuando uno es atacado en su propio campo, como Echagüe confiesa que lo ha sido él. ¿No sería ridículo que el jefe de una plaza asaltada dijera que ha quedado dueño del campo de batalla; dada en la misma plaza? Por segunda vez. Eso recuerda la primera, Don Cristóbal. Entonces dijo Echagüe que había vencido y que iba en su persecución. Ahora, a los noventa y cinco días, salimos con que está en el Sauce, esto es, a tres leguas de su capital, habiendo de consiguiente retrocedido después de Don Cristóbal; y con que el derrotado y perseguido Lavalle ha ido y lo ha atropellado en sus posesiones. Luego, Echagüe mintió al hablar de Don Cristóbal. Y si mintió entonces, ¿por qué no ahora?
Ha vencido y, sin embargo, no sale de sus posiciones ni aun después de vencer. En efecto, nótese que no dice que va en persecución, como era natural. Dice solamente que espera acabar con el resto del enemigo. ¿Cómo es esto? ¿Lo quiere más acabado? Si habla verdad, murieron seiscientos y el resto huye, unos para el norte y otros para Montiel: esto es, la derrota y dispersión no puede ser más completa. Y, no obstante, no se atreve Echagüe a asegurar que los perseguirá, ni se atreve a decir que ha triunfado completamente.