Amalia
Amalia »Cada siglo cae sobre la frente de la humanidad como un torrente aniquilador que se desprende de las manos del tiempo, sentado entre los límites del principio y el fin de la eternidad; se desprende, arrasa, arrebata en su cauce las generaciones, las ideas, los vicios, las grandezas y las virtudes de los hombres, y desciende con ellos al caos eterno de la nada. Pero la creación, esa otra potencia que vive y lucha con el tiempo, va sembrando la vida donde el tiempo acaba de sembrar la muerte. Ese torrente indestructible arrebatará de las riberas de este río esta generación amasada con el polvo, la sangre y las lágrimas de ella misma. Vendrán otras y otras, como las olas que se van sucediendo y desapareciendo a mis ojos.
»¡Vendrán!…
»Cada pueblo tiene su siglo, su destino y su imperio sobre la tierra. Y los pueblos del Plata tendrán al fin su siglo, su destino y su imperio, cuando las promesas de Dios, fijas y escritas en la Naturaleza que nos rodea, brillen sobre la frente de esas generaciones futuras, que verterán una lágrima de compasión por los errores y las desgracias de la mía. Sí, tengo fe en el porvenir de mi patria. Pero se necesita que la mano del tiempo haya nivelado con el polvo de donde hemos salido la frente de los que hoy viven.