Amalia
Amalia Después de la noche del 24 de mayo, en que cerramos la segunda parte de los acontecimientos de esta historia, los asuntos individuales y los sucesos políticos de sus personajes y de su época hasta los últimos días de julio habían sufrido cambios progresivos.
Con el tiempo, este agente poderoso del trastorno de cuanto hay creado, la poética quinta de Barracas había ido, poco a poco, arrojando de su recinto de flores las incertidumbres y las supersticiones, y convirtiéndose en un edén cuyas puertas, cerradas algún tiempo, se abrieron lentamente, pero al fin se abrieron, a los dos ángeles sin alas arrodillados ante ellas.
