Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los seis hombres entraron también, arrastrando sus sables sobre la rica alfombra en la que hacían surcos con las rodajas de sus espuelas.

Amalia, de pie junto a la mesa redonda, pálida al abrirse la puerta de la sala, quedó de repente colorada como el carmín, al ver acercarse a ella aquellos hombres con el sombrero puesto, y estampado en su fisonomía el repugnante sello de la insolencia plebeya. Pero una rápida mirada de Daniel le hizo comprender que debía guardar el más profundo silencio.

El joven se quitó su poncho, lo tiró sobre una silla, y haciendo ostentación del chaleco punzó que en esa época comenzaba a usarse entre los más entusiastas federales, y la gran divisa que traía en el pecho, dijo, dirigiéndose a los seis hombres que todavía no podían formar una idea completa de lo que debían hacer:

—¿Quién manda esta partida?

—Yo la mando —dijo uno de aquéllos, acercándose a Daniel.

—¿Oficial?

—Ordenanza del comandante Cuitiño.

—¿Vienen ustedes a prender a un hombre en esta casa?

—Sí, señor; venimos a registrar la casa, y a llevarlo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker