Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pero en todo esto —agregó—, no hay ningún peligro real todavía. Nadie podrá dar con Eduardo, yo respondo de ello. Voy a trabajar en sentido de prevenir el ánimo de Victorica contra las delaciones falsas que ha recibido Rosas de su cuñada, con la intención de dejar desairada la diligencia de la policía. De ese modo, doy seguridad a Amalia y a esta casa. Y en cuanto a mí, no tengo nada absolutamente que temer —dijo Daniel, queriendo inspirar a su amada y a su madre una confianza de que él empezaba a carecer.

—Mamá —dijo Florencia—, pues que ya no hay motivo para que Amalia no venga, yo querría mandarla buscar para que nos acompañase a comer; Daniel lo hará también, y así pasaremos juntos todo el día.

—Sí, sí —dijo Daniel—. Quisiera que todos estuviésemos juntos, y que no nos separásemos nunca.

Una especie de presentimiento terrible empezaba a oprimir el corazón de Daniel.

—Bien, hazlo —le contestó madama Dupasquier.

Florencia salió volando, le escribió cuatro líneas a Amalia, y dio orden de poner el coche para mandar traer a su amiga.

Florencia volvía a la sala por las piezas interiores, cuando llamaban a la puerta exterior de la sala.

Todos se inmutaron.

Daniel se levantó, abrió y dijo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker