Amalia
Amalia Pero el pensamiento de Mayo habÃa bebido sus inspiraciones en fuente harto caudalosa para poder conformarse con asignar a la revolución los lÃmites de una independencia polÃtica y de una libertad civil solamente. Él inició más que todo eso, y por más que eso combatieron sus hijos.
Era una revolución totalmente social lo que buscaba. Una revolución reformadora de la sociedad educada por la España de la Inquisición, del absolutismo y de las preocupaciones hereditarias de tres siglos, en polÃtica, en legislación, en filosofÃa y en costumbres. Y bajo el humo de las batallas que ennegrecÃa el cielo americano, Buenos Aires marchaba a pasos, por desgracia demasiado rápidos, en la senda de su atrevido cuanto sublime pensamiento.
Sus brazos se extienden por todo el continente, y su inteligencia formula y elabora al mismo tiempo su existencia nueva.
Libres en polÃtica, y colonial en tradiciones sociales, legislativas y filosóficas, habrÃa sido una anomalÃa monstruosa.