Amalia
Amalia —Da cuenta de las marchas que ha hecho el cabecilla Lavalle en los días 30 y 31 de agosto y 1 y 2 de septiembre.
—A ver; lea las marchas.
Día 30.
—¿De qué?
—De agosto, dice antes —contestó el escribiente tartamudeando.
—Pero ahí también debía decirlo. A ver; póngale una nota a este viejo bruto —dijo Rosas a otro de los escribientes—, diciéndole que otra vez ponga con más claridad las marchas del ejército de los salvajes unitarios.
—¿Le digo que escriba las fechas de las marchas?
—¡Váyase a un cuerno! Escriba lo que le digo. Siga usted.
El primer escribiente continuó:
Día 30: como a las ocho y media de la mañana, carneó el ejército de los inmundos salvajes unitarios, y luego marchó hacia la villa de Luján y acampó cerca del pueblo, a las cinco y media de la tarde, en la quinta de Marcó.