Amalia
Amalia —Hace dos horas que han llegado por agua estas comunicaciones.
—A ver, traiga.
Rosas tomó los pliegos, los abrió, y luego de leer las firmas se los tiró a uno de los escribientes.
—Lea —le dijo, y volvió a pasearse.
El escribiente leyó:
Señor Don Juan Manuel de Rosas.
Campamento general, abril, llanos de La Rioja. Agosto 8 de 1840.
Mi apreciado Gobernador y General:
El 5 del corriente, a las 4 de la tarde, arribó a este destino don Lucas Llanos con su apreciable correspondencia del 2 y 18 del pasado; por ellas quedó impuesto que usted se ha dignado acceder a las indicaciones de mi carta del 30 de junio sobre el vestuario, sables, etc., cuya remisión se activará, desde Córdoba, por el general Alemán que, con motivo de ir por unos días a repararse de una enfermedad que le molesta…
—Bueno; que se muera, y que se muera el fraile también. ¿No es ésa la del fraile Aldao?
—Sí, Excelentísimo señor.
—Extráctela luego. A ver; lea otra. ¿Cuál es ésa?
—Del comandante don Vicente González. Da cuenta de las marchas de…
—No le pregunto de qué da cuenta. Lea.