CrÃtica del Programa de Gotha
CrÃtica del Programa de Gotha Pero, se ha olvidado una cosa. Ya que el Partido Obrero Alemán declara expresamente que actúa dentro del "Estado nacional de hoy", es decir, dentro de su propio Estado, del imperio prusiano-alemán —de otro modo, sus reivindicaciones serÃan, en su mayor parte, absurdas, pues sólo se exige lo que no se tiene—, no debÃa haber olvidado lo principal, a saber: que todas estas lindas menudencias tienen por base el reconocimiento de la llamada soberanÃa del pueblo, y que, por tanto, sólo caben en una república democrática.
Y si no se tiene el valor[15] —lo cual es muy cuerdo, pues la situación exige prudencia— de exigir la república democrática, como lo hacÃan los programas obreros franceses bajo Luis Felipe y bajo Luis Napoleón, no debÃa haberse recurrido al ardid, que ni es "honrado"[16] ni es digno, de exigir cosas que sólo tienen sentido en una república democrática a un Estado que no es más que un despotismo militar de armazón burocrático y blindaje policÃaco, guarnecido de formas parlamentarias, revuelto con ingredientes feudales e influenciado ya por la burguesÃa; ¡y, encima, asegurar a este Estado que uno se imagina poder conseguir eso de él "por medios legales"!