La Comuna de Paris
La Comuna de Paris En el camino de esta conspiración se alzaba un gran obstáculo: ParÃs. El desarme de ParÃs era la primera condición para el éxito. Por eso, Thiers le conminó a que entregase las armas. ParÃs estaba, además, exasperado por las frenéticas manifestaciones antirrepublicanas de la Asamblea «rural» y por las declaraciones equÃvocas del propio Thiers sobre el fundamento legal de la República; por la amenaza de decapitar y descapitalizar a ParÃs; por el nombramiento de embajadores orleanistas; por las leyes de Dufaure sobre las letras y los alquileres vencidos, que suponÃan la ruina para el comercio y la industria de ParÃs; por el impuesto de dos céntimos creado por Pouyer-Quertier sobre cada ejemplar de todas las publicaciones imaginables; por las sentencias de muerte contra Blanqui y Flourens; por la supresión de los periódicos republicanos; por el traslado de la Asamblea Nacional a Versalles; por la prórroga del estado de sitio proclamado por Palikao, y al que puso fin el 4 de septiembre; por el nombramiento de Vinoy, el héroe de diciembre, como gobernador de ParÃs; de Valentin, el gendarme bonapartista, para prefecto de policÃa y de D’Aurelle de Paladines, el general jesuita, para comandante en jefe de la Guardia Nacional parisina.