La Comuna de Paris
La Comuna de Paris «Les doy a ustedes mi palabra, a la que jamás he faltado», dice Thiers a una comisión de alcaldes del departamento de Seine-et-Oise. A la Asamblea Nacional le dice que «es la Asamblea más libremente elegida y más liberal que en Francia ha existido»; dice a su abigarrada soldadesca, que es «la admiración del mundo y el mejor ejército que jamás ha tenido Francia»; dice a las provincias que el bombardeo de París llevado a cabo por él es un mito: «Si se han disparado algunos cañonazos, no ha sido por el ejército de Versalles, sino por algunos insurrectos empeñados en hacernos creer que luchan, cuando en realidad no se atreven a asomar la cara». Poco después, dice a las provincias que «la artillería de Versalles no bombardea a París, sino que simplemente lo cañonea». Dice al arzobispo de París que las pretendidas ejecuciones y represalias (!) atribuidas a las tropas de Versalles son puras mentiras. Dice a París que sólo ansía «liberarlo de los horribles tiranos que le oprimen» y que el París de la Comuna no es, en realidad, «más que un puñado de criminales».