La Comuna de Paris
La Comuna de Paris El París de M. Thiers no era el verdadero París de la «vil muchedumbre», sino un París fantasma, el París de los franc-fileurs[27], el París masculino y femenino de los bulevares, el París rico, capitalista; el París dorado, el París ocioso, que ahora corría en tropel a Versalles, a Saint-Denis, a Rueil y a Saint-Germain, con sus lacayos, sus estafadores, su bohemia literaria y sus cocotas. El París para el que la guerra civil no era más que un agradable pasatiempo, el que veía las batallas por un anteojo de larga vista, el que contaba los estampidos de los cañonazos y juraba por su honor y el de sus prostitutas que aquella función era mucho mejor que las que representaban en Porte Saint-Martin. Allí, los que caían eran muertos de verdad, los gritos de los heridos eran de verdad también, y además, ¡todo era tan intensamente histórico!
Éste es el París del señor Thiers, como el mundo de los emigrados de Coblenza era la Francia del señor de Calonne.