La Comuna de Paris
La Comuna de Paris Mientras a lo lejos —escribe el corresponsal parisino de un periódico conservador de Londres— se oyen todavía disparos sueltos y entre las tumbas del cementerio del Père Lachaise agonizan infelices heridos abandonados; mientras 6000 insurrectos aterrados vagan en una agonía de desesperación en el laberinto de las catacumbas y por las calles se ven todavía infelices llevados a rastras para ser segados en masa por las ametralladoras, resulta indignante ver los cafés llenos de bebedores de ajenjo y de jugadores de billar y de dominó; ver cómo las mujeres del vicio deambulan por los bulevares y oír cómo el estrépito de las orgías en los reservados de los restaurantes distinguidos turba el silencio de la noche.
M. Edouard Hervé escribe en el Journal de Paris, periódico versallés suprimido por la Comuna:
El modo cómo la población de París (I) manifestó ayer su satisfacción era más que frívolo, y tememos que esto se agrave con el tiempo. París presenta ahora un aire de día de fiesta lamentablemente poco apropiado. Si no queremos que nos llamen los «parisinos de la decadencia», debemos poner término a tal estado de cosas.
Y a continuación cita el pasaje de Tácito: