La Comuna de Paris
La Comuna de Paris Y sin embargo, a la mañana siguiente de aquella horrible batalla y aun antes de haberse terminado, Roma, degradada y corrompida, comenzó a revolcarse de nuevo en la charca de voluptuosidad que destruía su cuerpo y encenagaba su alma —alibiproelia et vulnera, alibi balnea popinaeque [aquí combates y heridas, allí baños y festines]—.
El señor Hervé sólo se olvida de aclarar que la «población de París» de que él habla es, exclusivamente, la población del París del señor Thiers: «los francs-fileurs que volvían en tropel de Versalles, de Saint Denis, de Rueil y de Saint Germain, el París “de la decadencia”».