La ideologia alemana
La ideologia alemana “¿Qué sentís, además, cuando pensáis en la hora en que tengáis que bajar a la tumba?”».
Y escucho muchas voces. Entre ellas, una que habla así:
«Se enseña en estos últimos tiempos que el espíritu es eterno, que con la muerte no hace más que volver a dios, del que salió. Pero, quienes tal enseñan no saben decirme lo que, al llegar ese momento, quedará de mí. ¡Ojalá no hubiera llegado a nacer! Y, suponiendo que perdure, ¿qué será de mis padres, de mis hermanas, de mis hermanos, de mis hijos, de todos aquellos a quienes amo? ¿Volveré a verlos algún día? ¡Ojalá no hubiera llegado a verlos nunca!», etcétera.
«¿Y cómo os sentís cuando pensáis en lo infinito?»…
Nos sentimos mal, señor Kuhlmann, pero no precisamente por culpa de la idea de la muerte, sino por culpa de vuestra fantasía de la muerte, de vuestro estilo, de vuestros pobres recursos para influir sobre los espíritus.
«¿Cómo te sientes», querido lector, cuando oyes a un cura que amenaza a sus ovejas con los suplicios del infierno, que trata de ablandar su espíritu, cuya elocuencia se reduce a poner en acción las glándulas lacrimales de su auditorio y que solo especula con la cobardía de sus feligreses?