La ideologia alemana
La ideologia alemana Como vemos, el profeta nos pinta la transición del actual aislamiento social a la comunidad con colores verdaderamente idílicos. Del mismo modo que convierte la sociedad real en una «sociedad de ideas», para, «conducidos por la propia idea, moverse allí de un lado para otro y poder considerarlo todo en sus detalles, en cuanto su tiempo lo exija», convierte el movimiento social real, que se anuncia ya en todos los países civilizados como el precursor de una tremenda conmoción de la sociedad, en una conversión sentimental y callada, en una vida apacible, en cuyo regazo pueden dormir tranquilamente los poseedores y los dueños del mundo. Las abstracciones teóricas de los acaecimientos reales, sus dignos ideales, son para los idealistas la realidad, y los acaecimientos reales simplemente los «signos de que el mundo viejo camina hacia la tumba».
«¿Por qué os preocupáis tan angustiosamente de los fenómenos del día», clama el profeta, en la p. 118, «que no son otra cosa que signos de que el mundo viejo camina hacia la tumba y malgastáis vuestras fuerzas en afanes que no pueden colmar vuestros anhelos y esperanzas?».
«No debéis derribar y destruir lo que os cierra el paso, sino esquivarlo y abandonarlo. Y cuando lo hayáis esquivado y abandonado, dejará por sí mismo de existir, pues ya no encontrara alimento alguno».