La ideologia alemana
La ideologia alemana Por tanto, la crÃtica y los crÃticos son, en primer lugar, dos sujetos completamente distintos, que aparecen y actúan cada uno por su cuenta. El crÃtico es otro sujeto que la crÃtica y esta otro que el crÃtico. Esta crÃtica personificada, la crÃtica en cuanto sujeto, es cabalmente la «crÃtica crÃtica», contra la que iba dirigida La Sagrada Familia. «La crÃtica y los crÃticos, desde que existen, han dirigido y hecho la historia». Que no podÃan hacer semejante cosa «antes de existir» es evidente, como lo es también que «desde que existen» han «hecho historia» a su manera. Finalmente, san Bruno llega hasta a «poder y deber» darnos una de las claves más profundas acerca de la fuerza de la crÃtica para romper el Estado, cuando nos dice que «la crÃtica y los crÃticos tienen el poder en sus manos, porque» (¡hermoso porque!) «tienen la fuerza en su conciencia», y, en segundo lugar, que estos grandes fabricantes de historia tienen «el poder en sus manos», porque «extraen el poder de sà mismos y de la crÃtica» (es decir, una vez más de sà mismos), pero sin que se nos demuestre, desgraciadamente, que allà dentro, en «sà misma», en «la crÃtica», haya algo que «extraer». Por lo menos, habrÃa que creer, a juzgar por el propio testimonio de la crÃtica, que debiera ser difÃcil «extraer» de allà otra cosa que la categorÃa de la «sustancia», allà «encerrada». Por último, la crÃtica «extrae» todavÃa «la fuerza» necesaria para pronunciar un oráculo extraordinariamente enorme a base «de la crÃtica». Nos revela, en efecto, el misterio, hasta ahora oculto para nuestros padres e ignorado por nuestros abuelos, de que «solo con el acto de la crÃtica es creado el hombre y, con ello, los hombres», siendo asà que, hasta ahora, se consideraba la crÃtica como un acto de los hombres previamente creado por otros actos muy distintos. El mismo san Bruno parece, según esto, haber venido «al mundo, del mundo y hasta el mundo» gracias a «la crÃtica», es decir, por medio de una generatio æquivoca. Pero, tal vez esto no sea más que otra interpretación de aquel pasaje del Génesis que dice: Y Adán conoció, id est[52], criticó, a Eva, su mujer, y esta quedó encinta, etcétera.