La ideologia alemana
La ideologia alemana San Bruno pone fin a su alegato contra Feuerbach y supuestos consortes con un discurso dirigido a Feuerbach en el que le reprocha que solo sabe «trompetear», «emitir trompetazos», mientras que B. Bauer o Madame la critique[62], «la forma hibrida engendrada», para no mencionar la incesante «destrucción», «se pasea en su carro triunfal y recoge nuevos triunfos», p. 125, «se yergue en el trono», p. 119, envía «mandobles», p. 111 y «truenos», p. 115 hacia abajo, «lo pulveriza todo», p. 120, lo «hace trizas», p. 121, solo permite a la naturaleza «vegetar», p. 120, construye «cárceles» «más rígidas» (!), p. 104 y, finalmente, desarrolla lo «existente de un modo fijo y firme» con anudadora elocuencia de púlpito, lozana, contenta y jubilosa, p. 105; Feuerbach, p. 110 lanza a la cabeza «lo rocoso y la roca» y, por último, supera también a san Max con un giro de pasada, complementando la «crítica crítica», la «sociedad social», lo «rocoso y la roca», mediante «la más abstracta abstracción» y la «mis dura dureza», p. 124.
Todo esto lo ha llevado a cabo san Bruno, «por sí mismo y en sí mismo y consigo mismo», puesto que él es «él mismo»; más aún, es «siempre y por sí mismo el más grande y puede serlo» (¡lo es y puede serlo!), «por sí mismo, en sí mismo y consigo mismo», p. 136. Sela[63].