La ideologia alemana
La ideologia alemana San Max explota el Concilio, «usa» y «abusa» de él para ofrecernos un largo comentario apologético de «el libro», que no es otro que «el libro», así, sin más, el libro por antonomasia, es decir, el libro perfecto, el libro sagrado, más aún, lo sacrosanto hecho libro, el libro celestial, a saber: El único y su propiedad. Como es sabido, «el libro» descendió del cielo sobre la tierra allá a finales de 1844, para encarnar bajo figura de siervo humano en la editorial de O. Wigand, de Leipzig. Se entregó, así, a las vicisitudes de la vida terrenal y hubo de sufrir los ataques de los tres «únicos», o sea de la misteriosa personalidad llamada Szeliga, del gnóstico Feuerbach y de Hess. Y aunque san Max, como augusto creador, se halle en todo momento muy por encima de su propia criatura y de todas las demás, ello no le impide apiadarse a las veces de su tierno vástago y de prorrumpir, en su defensa y protección, en un «jubiloso grito crítico». Para poder penetrar en toda la significación y profundidad tanto de este «jubiloso grito crítico» como de la misteriosa personalidad de Szeliga, no tenemos más remedio que detenernos aquí un poco en la historia sagrada y pararnos a examinar de cerca «el libro». O, para decirlo con san Max: nos proponemos «insertar episódicamente» «en este punto» una «reflexión» histórico-sagrada acerca de El único y su propiedad, «sencillamente porque» «se nos antoja que ello puede contribuir a esclarecer lo demás».