La ideologia alemana
La ideologia alemana De los epicúreos sabe nuestro amigo exactamente lo mismo que sabe de los estoicos, o sea la inevitable cantidad de saber de un estudiante de bachillerato. Contrapone la hedoné de los epicúreos a la ataraxia de los estoicos y los escépticos e ignora que esta ataraxia se da también en Epicuro y, concretamente, como subordinada a la hedoné, lo que echa por tierra toda su contraposición. Nos dice que los epicúreos «solo enseñan otro comportamiento ante el mundo» que los estoicos, y querría mostrarnos al filósofo (no estoico) de la «vieja y la nueva época» que no hace «solamente» lo mismo. Por último, san Max nos enriquece con una nueva sentencia de los epicúreos: «Hay que engaitar al mundo, pues es nuestro enemigo»; hasta ahora, solo sabíamos que los epicúreos habían dicho: debe desengañarse al mundo —a saber, del temor de los dioses—, pues es nuestro amigo. Para dar a nuestro santo una ligera idea de la base real sobre la que descansa la filosofía de Epicuro, baste decir que en él aparece formulado por primera vez el pensamiento de que el Estado se basa en una convención mutua entre los hombres, en un contrat social[76] (συνθήκη)[77].