La ideologia alemana
La ideologia alemana fantasma número 4, las esencias buenas y las malas. Acerca de esto sí habría algo que decir, pero no se dice nada, y se pasa inmediatamente al siguiente
fantasma número 5, la esencia y su reino. El que tengamos aquí ante nosotros la esencia por segunda vez no puede, en modo alguno, extrañarnos, tratándose de un escritor tan honrado como el nuestro, que conoce muy bien su «desmaño» (Wigand, p. 166), razón por la cual dice todas las cosas varias veces, para que no se las comprenda mal. La esencia se determina en primer lugar como la titular de un «reino», y enseguida se nos dice de ella que es «la esencia», p. 54, la que se convierte volando en el
fantasma número 6, «la esencia». En conocerla y reconocerla a ella, y exclusivamente a ella: en eso consiste la religión. «Su reino» (el de la esencia) «es… un reino de las esencias», p. 54. Y, de pronto, irrumpe aquí el