La ideologia alemana
La ideologia alemana «En muchos, un pensamiento se convierte en máxima, de tal modo que no tiene él a la máxima, sino que es esta, por el contrario, la que le tiene a él, y en la máxima encuentra un firme punto de apoyo». «Asà que el deber o el correr no depende del querer, sino de la misericordia de dios» (Rom. 9, 16). He ahà por qué san Max, en la misma página, siente que se le clavan algunas espinas en la carne, y él mismo nos da algunas máximas. La primera de todas es la máxima de no tener ninguna clase de máximas, la segunda máxima la de no adoptar ningún punto de vista fijo, la tercera la máxima de que «si debemos, ciertamente, tener espÃritu, en cambio, el espÃritu no debe tenernos a nosotros»; y la cuarta, la máxima de que debe uno escuchar también a su carne, «pues solo cuando el hombre escucha a su carne se escucha Ãntegramente a sà mismo, y solo quien se escucha Ãntegramente es razonable o racional».
Volvemos ahora al comienzo de la «única» construcción histórica y asignación de nombres. El niño se convierte en negro, el adolescente en mongol. Véase la economÃa del Antiguo Testamento.
«La reflexión histórica sobre nuestro mongolismo, que quiero intercalar episódicamente aquÃ, no la abordo con pretensiones de fundamentación ni tampoco de comprobación, sino solamente porque me parece que puede contribuir a aclarar lo demás», p. 87.