La ideologia alemana
La ideologia alemana Tercera «reflexión histórica»: en la época mongólica «es imposible que adquiera una alta estima el valor de lo mío, porque el duro diamante del no yo se cotiza entonces muy alto, porque es todavía demasiado medular e indomeñable para poder ser absorbido y devorado por mí. Lejos de ello, los hombres se afanan en dar vueltas en torno a este algo inmóvil, a esta sustancia, como los bichos parásitos sobre el cuerpo de cuyos jugos se nutren, pero sin que por ello puedan devorarlo. Es el tráfago de las sabandijas, la afanosidad de los mongoles. Entre los chinos, todo sigue como antes, etc. Por eso» (es decir, porque entre los chinos todo sigue como antes) «en nuestra época mongólica, todos los cambios fueron simplemente reformadores y correctivos, ninguno destructivo o devorador o aniquilador. La sustancia, el objeto, permanece. Todo nuestro ajetreo es simplemente el ajetreo de las hormigas y el salto de las pulgas… Artes de malabarista sobre la cuerda de lo objetivo», etc. (p. 88, cfr., Hegel, Filosofía de la Historia, pp. 113 y 118-119 —la sustancia no reblandecida—, 140, etc., donde se considera a China como la «sustancialidad»).