La ideologia alemana
La ideologia alemana «Y tampoco cabe en realidad ninguna duda de que», por llamarse China el Celeste Imperio y porque Stirner habla precisamente de China y está «acostumbrado» a ella «se asegura» por la ignorancia «contra la oficiosidad de las cosas del mundo y funda un mundo propio en el que él mora solo y se halla como en su casa», se construye del Celeste Imperio chino «un cielo». «Puesto que» la oficiosidad del mundo, de las cosas, «no tiene otro sentido que el ser» «el verdadero» infierno del único, «en el que» todo lo ajeno «lo mueve» y lo domina, pero que sabe convertir en un «cielo», «enajenándose» de toda «influencia de lo terrenal», de los hechos y las conexiones de lo histórico, y por tanto no se enajena ya de ellos, «en una palabra, donde han saltado las escorias de lo terrenal», de lo histórico y donde Stirner no «encuentra» ya en el «final» «del mundo» ninguna «lucha», con lo que está ya dicho todo.