La ideologia alemana
La ideologia alemana La preparación para este reino de los espíritus fue la Revolución francesa, que «no hizo otra cosa que convertir las cosas en representaciones de las cosas», p. 115, cfr., más arriba Hegel acerca de la revolución, p. [175]. «Así se era ciudadano del Estado» (es cierto que esto, en Stirner, aparece antes, pero «lo que Stirner dice no es lo que piensa, y lo que piensa es inexpresable», Wigand, p. 149) y «se vivía en la reflexión, se tenía un objeto sobre el que reflexionar, por el que se» (per appositionem) «sentía respeto y temor». Stirner dice en algún lugar, p. 98: «El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones». Nosotros decimos, por el contrario: el camino que lleva al único está empedrado de los peores pospósitos, de aposiciones que son su «escala del cielo» tomada de los chinos y su «salvación de lo objetivo», p. 88, y sobre las que da sus «saltos de pulga». Después de esto, resultaba fácil «para la filosofía o la época moderna» —puesto que, desde el entronizamiento del reino de los espíritus, la época moderna no es otra cosa que la filosofía moderna— «convertir los objetos existentes en objetos representados, es decir, en conceptos», p. 114, labor que san Max lleva adelante.