La ideologia alemana
La ideologia alemana Estamos ahora exactamente donde estábamos en la p. 19, al hablar del adolescente que se convierte en hombre, y en la p. 90, donde se nos hablaba del caucasiano mongólico que se convierte en caucasiano caucásico y «se encuentra a sà mismo». Estamos, pues, ante el tercer autoencuentro del misterioso individuo en cuyas «amargas luchas de vida» nos inicia san Max. Lo que ocurre es que ahora tenemos detrás de nosotros toda la historia y el gran acopio de material que hemos elaborado nos obliga a echar una mirada retrospectiva al cadáver monstruosamente grande del hombre arruinado.
En una página posterior, habiendo olvidado ya su historia desde hace largo tiempo, afirma san Max que «hace ya mucho que se considera la genialidad como la creadora de las nuevas producciones de la historia universal», p. 214; pero ya hemos visto que ni sus peores enemigos pueden echar esto en cara a su historia, en la que no hay personas, ni mucho menos genios, sino simplemente pensamientos tullidos y petrificados y abortos hegelianos.
