La ideologia alemana
La ideologia alemana Solamente en Alemania, en Alemania,
quisiera yo vivir eternamente.
El resultado local berlinés de nuestro inteligente santo, a saber: que el mundo entero se ha plasmado en la filosofÃa hegeliana, le permite llegar ahora, sin gran esfuerzo, a un mundo universal «propio». La filosofÃa hegeliana lo ha convertido todo en pensamientos, en lo sagrado, en visiones, en espÃritu, en espÃritus, en espectros. Y Stirner se encargará de combatirlos, de superarlos en su imaginación, y fundará sobre sus cadáveres su «propio», «único» y «corpóreo» reino universal, el reino universal de «todo el fulano».
«Porque no hemos venido a luchar contra la carne y contra la sangre, sino contra prÃncipes y poderosos, contra los señores de este mundo, los que imperan sobre estas tinieblas, contra los malos espÃritus que moran en los aires» (Efes., 6, 12).
Ahora, Stirner, «calzado de botas, se halla ya preparado» para afrontar la lucha contra los pensamientos. No necesita «embrazar» «el escudo de la fe», pues no lo ha dejado nunca de la mano. Armado con el «yelmo» del infortunio y con la «espada» de la carencia de espÃritu (cfr., ibid.), parte al combate. «Y le fue dado hacer guerra contra lo sagrado», pero no «vencerlo» (Apocalipsis de san Juan, 13, 7).