La ideologia alemana
La ideologia alemana He ahí las ideas «propias» de san Max acerca de la burguesía y el proletariado. Pero, en vista de que estas imaginaciones acerca del liberalismo, de los buenos ciudadanos y los vagabundos no le llevan, naturalmente, a nada, se ve obligado, para poder operar el tránsito al comunismo, a traer a escena a los burgueses y proletarios reales, profanos, en la medida en que ha oído hablar de ellos. Así lo hace en las pp. 151-152, donde el lumpenproletariado se convierte en los «obreros», en los proletarios profanos, y los burgueses pasan, «con el tiempo» por una serie de «diversas mutaciones» y de «múltiples refracciones». En una de las líneas dice «Los poseedores mandan»: son los burgueses profanos; seis líneas más abajo, señala que «El ciudadano es lo que es por la gracia del Estado». Estos ciudadanos son los sagrados burgueses. Otras seis líneas más adelante, leemos que «El Estado es el estatus de la ciudadanía»: burgueses profanos, pronunciamiento que se explica diciendo que «el Estado de los poseedores» da «su posesión en feudos» y que «el dinero y los bienes» de los «capitalistas» es ese «patrimonio del Estado» que este da en «feudos», la sagrada burguesía. Al final, este Estado todopoderoso se convierte de nuevo en «el Estado de los poseedores», es decir, de los burgueses profanos, con lo que guarda consonancia la siguiente frase: «La burguesía se hizo omnipotente con la revolución», p. 156. Nunca san Max habría llegado por sí mismo a estas «horribles» contradicciones que «torturan el alma» o, por lo menos, nunca se habría atrevido a promulgarlas, de no haber venido en su ayuda la palabra alemana «Bürger», que puede interpretar a su antojo, unas veces como «citoyen», otras como «bourgeois» y otras como el «buen ciudadano» alemán.