La ideologia alemana
La ideologia alemana Nos encontramos, pues, aquí con el otro lado de la antítesis de creador y criatura, en la que cada uno de los dos lados lleva en sí también el lado contrario. Sancho Panza Stirner, el egoísta en sentido vulgar, supera aquí al Don Quijote Szeliga, el egoísta abnegado e ilusorio, cabalmente como a Don Quijote, por su fe en el imperio mundial de lo sagrado. ¿Qué era el egoísta stirneriano en sentido vulgar sino Sancho Panza y qué el stirneriano egoísta abnegado sino Don Quijote, y qué sus mutuas relaciones, en la forma [hasta aquí conocida], más que las que median entre [Sancho Panza Stirner] y Don Quijote [Szeliga? Ahora, como] Sancho Panza, [Stirner solo se pertenece] en cuanto Sancho para hacer creer [a Szeliga como] Don Quijote que le sobrepuja en quijotismo y, [como corresponde a este papel] que desempeña, como el quijotismo general presupuesto, no comprende nada contra el qui[jotismo de su] antiguo señor (en el que cree a pies juntillas, con la fe inconmovible del criado), dando pruebas con este motivo de la astucia que ya vemos desarrollada en la novela de Cervantes. Es, por tanto, en cuanto a su contenido real, el defensor del pequeñoburgués práctico, pero combate la conciencia correspondiente al pequeñoburgués y que en última instancia se reduce a las representaciones idealizantes que el pequeñoburgués se forma acerca de la, para él, inasequible burguesía. Así, pues, Don Quijote hace ahora, en la persona de Szeliga, las veces de lacayo al servicio de su antiguo escudero.