La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Pero si la querella de la crítica crítica con la Facultad de Teología de Bonn basta para explicarnos su política de entonces, ¿por qué razón la crítica continuó haciendo política después de la solución de ese litigio? Escuchad lo siguiente: «La crítica debía haberse parado allí, o bien apresurarse en llevar las cosas más lejos, examinando la esencia política y representándola como su adversario. Si le hubiese sido simplemente posible detenerse en la lucha de entonces y si, por otra parte, no existiera esa ley histórica, que, por demasiado rigurosa, establece que un principio, midiéndose por primera vez con su adversario, debe perder».
¡Qué deliciosa frase apologética! «La crítica debía haberse parado allí», si hubiera habido alguna posibilidad de «poder pararse». ¿Quién «debe» detenerse? ¿Y quién había debido lo que «no habría sido posible… poder»? ¡Por otra parte! La crítica debía ir más lejos «si, por otra parte, no existiera esa ley histórica, etc.». ¡Las leyes históricas son, en verdad, «demasiado rigurosas» con respecto a la crítica absoluta! ¡Si ellas no estuviesen del otro lado de la crítica crítica, con qué brillo no iría esta hacía adelante! «¡Mais à la guerre comme à la guerre!» ¡En la historia, la crítica se transforma forzosamente en una triste «historia»!