La Sagrada Familia
La Sagrada Familia «La crÃtica moderna —se nos dice— habÃa terminado finalmente con el spinozismo; por consiguiente, fue por una simple inconsecuencia que —aunque sobre ciertos puntos terminando mal—, supuso ingenuamente a la sustancia en su dominio».
En el mismo momento en que se nos confesaba que la crÃtica se cargó de prejuicios polÃticos, se traÃa asimismo la atenuación de «que esa amalgama era muy poco consistente»; aquÃ, la confesión de la inconsecuencia está atemperada por ese paréntesis que sólo se produjo en ciertos puntos. La culpa no fue del señor Bauer, sino de los puntos erróneos que, semejantes a caballos recalcitrantes, se encabritaron contra la crÃtica.
Algunas citas probarán que con la victoria lograda sobre el spinozismo, la crÃtica ha desembocado en el idealismo hegeliano; que renunciando a la «sustancia», llegó a otro monstruo metafÃsico: al «sujeto», a la «sustancia como proceso», a la «conciencia infinita de sû, y que la crÃtica «perfecta y pura» tuvo por resultado final el restablecimiento, bajo la forma especulativa, hegeliana, de la teorÃa cristiana de la creación.