La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Hace dos años —nos enseña la crÃtica crÃtÃca— estaba de moda recordar la filosofÃa francesa del siglo XVIII a fin de poder mover, en el lugar deseado, la caballerÃa ligera en la batalla que se libraba entonces. Actualmente todo ha cambiado. En nuestra época, las verdades se modifican rápidamente. Lo que estaba muy bien hace dos años es ahora un error. Claro está que también entonces era un error, pero un error justificado; la crÃtica absoluta (Anécdota II, p. 89) llamaba a esas tropas «nuestros santos, nuestros profetas, nuestros patriarcas, etc.». ¡Quién aplicará, pues, el nombre de patriarcas a los miembros de su caballerÃa ligera! Era un error, pero un error justificado, hablar con entusiasmo de la abnegación, de la energÃa moral, del entusiasmo con que esas tronas ligeras han «pensado, trabajado y estudiado por la verdad» durante toda su vida. Fue un error declarar (Entdeckes Christentum, Vorrede) que esas tropas ligeras parecÃan invencibles y que todo hombre inteligente les daba de antemano el testimonio de que harÃan salir al mundo de sus rieles y lograrÃan indudablemente cambiar la faz del mundo. ¡Esas tropas ligeras!