La Sagrada Familia
La Sagrada Familia «Ninguna nación —continúa la crÃtica— está momentáneamente por encima de las otras… Si alguna debe adquirir preponderancia espiritual sobre otra, será aquella que sea capaz de criticar a las demás y a sà misma y de reconocer las causas de la caducidad universal».
Hasta hoy cualquier nación se ha adelantado a otra. Mas si la profecÃa es exacta, ninguna nación tendrá la menor ventaja sobre otra, pues todos los pueblos civilizados de Europa, los ingleses, alemanes y franceses «se critican actualmente a sà mismos y a los demás, e incluso son capaces de reconocer las causas de la caducidad universal». Es una tautologÃa superflua, finalmente, decir que la crÃtica, el conocimiento, las facultades espirituales, dan una superioridad espiritual; y la crÃtica, que con infinita fatuidad se coloca por encima de las naciones y espera a que éstas le supliquen de rodillas que se complazca en iluminarlas, muestra claramente mediante este idealismo caricaturesco, por medio de este idealismo cristiano-germánico, que se ha hundido hasta las orejas en el lodo de la nacionalidad alemana.