La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Para poseer realmente una oposición de la masa, la crítica necesita aún, pues, fuera de esa masa abstracta, creación de su pobre cerebro, una masa determinada, empíricamente presentable y que no sea un simple pretexto. Es preciso que la masa vea en la crítica crítica su propia esencia y a la vez el aniquilamiento de su esencia. Sin poder serlo, es necesario que la crítica crítica sea lo contrario de la masa. Esta masa crítica y no-crítica al mismo tiempo es la sociedad berlinesa, de la cual hemos hablado anteriormente. Y la masa de la humanidad se reduce a una sociedad berlinesa ocupándose seriamente de la crítica crítica.
Esta sociedad berlinesa, «objeto esencial» de la crítica crítica, cuyo pensamiento se ocupa de ella incesantemente y que se imagina ocuparse siempre de ella, se compone —por lo que sabemos— de algunos ci-devant jóvenes hegelianos, a quienes la crítica crítica inspira, por lo que pretende, horror al vacío o el sentimiento de la nulidad. No examinamos los hechos; confiamos en lo que dice la crítica.