Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion El proletariado no comienza a formarse en Alemania hasta que sobreviene el proceso de industrialización. En efecto, aunque también la pobreza espontánea y la servidumbre cristiano-germánica van incorporándose poco a poco a las filas del proletariado, éste no procede de la pobreza espontánea sino de la creada artificialmente; no es una masa humana oprimida mecánicamente por el peso de la sociedad, sino la masa que procede de la desintegración de la sociedad, especialmente de la clase media.
Cuando el proletariado proclama la disolución del orden actual del mundo no hace más que pronunciar el secreto de su propia existencia, ya que él es la disolución de hecho de este orden del mundo. Cuando el proletariado exige la negación de la propiedad privada, no hace más que elevar a principio de la sociedad lo que la sociedad ha elevado ya a principio del proletariado y se halla realizado en él sin intervención propia como resultado negativo de la sociedad. De modo que el proletario disfruta del mismo derecho sobre el mundo nuevo que tiene el rey alemán sobre el mundo constituido cuando llama al pueblo «su pueblo» lo mismo que llama suyo a un caballo. Al declarar que el pueblo es su propiedad privada, el rey está diciendo simplemente que el propietario privado es rey.