Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion El crédito es un juicio económico sobre la moralidad de una persona. El mediador del cambio en el crédito, en vez del metal o del papel, es el hombre mismo, pero no como hombre sino como la existencia personificada de un capital y sus intereses. Asà pues, aunque el medio de cambio retorne y se transfiera de su forma material al hombre es a costa de colocar al hombre fuera de él mismo y de convertirlo en una forma material.
No se convierte al dinero en el hombre cancelándolo dentro de la relación de crédito, sino que, por el contrario, se convierte al hombre mismo en dinero o se incorpora al dinero en él. La individualidad humana, la moral humana se convierte asÃ, por sà misma, en artÃculo comercial y en el material en que toma cuerpo el dinero. En vez de dinero, de papel, la materia, el cuerpo en que encarna el espÃritu Dinero, es ahora mi propia existencia personal, mi carne y mi sangre, mi virtud y cotización social. El crédito cristaliza el valor del dinero no ya en dinero, sino en carne humana y en corazón humano. Por lo que todos los progresos e inconsecuencias que se dan dentro de un sistema falso constituyen el retroceso máximo y la máxima consecuencia de la infamia.