Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Pero la gran preocupación que debe guiarnos al elegir una profesión debe ser la de servir al bien de la humanidad y a nuestra propia perfección. Y no se crea que estos dos intereses pueden ser hostiles o incompatibles entre sÃ, pues la naturaleza humana hace que el hombre sólo pueda alcanzar su propia perfección cuando trabaja por la perfección, por el bien de sus semejantes.
Cuando el hombre sólo se preocupa de sà mismo, puede llegar a ser sin duda un famoso erudito, un gran sabio, un excelente poeta, pero nunca llegará a ser un hombre perfecto, un hombre verdaderamente grande.
Los más grandes hombres de quienes nos habla la historia son aquellos que, trabajando por el bien general, han sabido ennoblecerse a sà mismos; la experiencia demuestra que el hombre más dichoso es el que ha sabido hacer dichosos a los demás; y la misma religión nos enseña que el ideal al que todos aspiran es el de sacrificarse por la humanidad, aspiración que nadie se atreverÃa a destruir.