Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Según la crÃtica crÃtica, todo el mal radica exclusivamente en que el obrero piensa. Sin embargo, los obreros ingleses y franceses han fundado asociaciones donde no sólo no se conforman con instruirse entre ellos sobre sus necesidades inmediatas como obreros, sino también sobre sus necesidades como hombres; donde manifiestan además una conciencia muy profunda y muy extendida de la fuerza enorme, inmensa, que es el resultado de su colaboración. Pero estos obreros comunistas y vulgares, que trabajan en los talleres de Manchester y de Lyon, por ejemplo, no creen que mediante el «pensamiento puro» puedan desembarazarse nunca de sus patrones y de su propia miseria práctica. Experimentan muy dolorosamente la diferencia entre el ser y el pensamiento, entre la conciencia y la vida. Saben que la propiedad, el capital, el dinero, el trabajo asalariado, etcétera, no son simples quimeras de la imaginación, sino sencillamente productos reales y prácticos de su propia expoliación; que no se los puede suprimir, pues, más que de manera práctica y material, para que en la existencia de cada dÃa, tanto como en el pensamiento y en la conciencia, el hombre devenga hombre. Por el contrario, la crÃtica crÃtica les enseña que ellos dejan, en realidad, de ser asalariados si, en el pensamiento, suprimen la idea del trabajo asalariado; si dejan, por el pensamiento, de considerarse asalariados y, conforme a esta imaginación extraordinaria, no se hacen pagar más por sus personas. Idealistas absolutos, entidades puramente etéreas, después pueden vivir naturalmente de la emanación del pensamiento puro. La crÃtica crÃtica les enseña que pueden suprimir la categorÃa de capital mediante el pensamiento; que pueden transformarse realmente y devenir en hombres reales transformando con la conciencia su yo abstracto y desdeñando, como una operación contraria a la crÃtica, toda transformación real de su existencia real y, por tanto, toda transformación real de las condiciones reales de su existencia, es decir, de su yo real.
