Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Este socialismo analizó con suma lucidez las contradicciones inherentes a las relaciones de producción modernas. Desenmascaró las hipócritas apologÃas de los economistas. Demostró de modo irrefutable los efectos destructores de la maquinaria y de la división del trabajo, la concentración de los capitales y de la propiedad de la tierra, la superproducción, las crisis, la inevitable ruina de los pequeñoburgueses y campesinos, la miseria del proletariado, la anarquÃa reinante en la producción, las clamorosas desigualdades en la distribución de la riqueza, la exterminadora guerra industrial de las naciones entre sÃ, la disolución de las antiguas costumbres, de la familia tradicional y de las viejas nacionalidades.
Sin embargo, en cuanto a su contenido positivo, este socialismo pretende o bien restaurar los antiguos medios de producción y de tráfico y con ellos las antiguas relaciones de propiedad y la vieja sociedad, o bien encerrar los modernos medios de producción y de cambio dentro del marco de las antiguas relaciones de propiedad, que fueron destruidas —que debÃan serlo— por ellos. En ambos casos es, a la vez, reaccionario y utópico.
El sistema gremial para la manufactura y la economÃa patriarcal para el campo: he aquà su última palabra.
En su evolución posterior, esta orientación se extravió en un cobarde gimoteo.